Tu cuerpo está a mi lado
frágil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te esta abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mi y haces tu llanto
sin lagrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.
sábado, 14 de enero de 2012
jueves, 7 de octubre de 2010
Una de otras tantas tardes
El pensamiento equivocadamente una vez más te trae hasta la profundidad de mis huesos, este frio calcina los despojos de mi ser y una vez más igual que otras tantas tardes espero tu llegada, ese andar cansado que recorre las calles del desamor; recuerdo nuestro primer beso como si fuese el último y lo añoro hoy más que nunca.
Tu cuerpo es esa dulce adicción que a cada momento se hace indispensable para no querer dejar de respirar, somos ajenos, lo se más que nadie y aun así quisiera que pudiéramos pertenecernos sin la condición de este tiempo que transcurre de manera eficaz cunado estamos juntos; cuando realmente nos amamos de una manera verdadera.
Hay tantos sueños que contarnos y tantas camas por recorrer entre nosotros que la espera para poder encontrarnos es interminable, es una lastima no haber empezado este peligroso juego de enamorarnos mucho antes de que nos diéramos cuenta cuanto queremos estar juntos, es curioso como funciona el destino, que caso tendría hacer que nos encontráramos, nos amaramos para solo después de una manera brutal e infalible hacer que nuestra historia se perdiese en la indiferencia de aquellos que se niegan al amor.
Puedo ver en tus ojos lo mucho que quisieras permanecer entre mis brazos siempre, y tu sabes que en la calidez de mis manos se encuentra esta verdad de no quererte dejar ir más, que otra cosa nos podemos ofrecer amor mío que no sean solo instantes en que el mundo se detiene para observar nuestros más secretos encuentros, para ser cómplice del amor escondido que cargamos con desventura; es en esos momentos en que no importan tu otros amores, los otros besos regalados por costumbre, por esa maldita costumbre de querer por tradición.
Hoy te espero como muchas otras tardes, en que en la soledad de mis manos añoran la calidez de tu cuerpo, ese cuerpo perfecto y hermoso que encaja perfectamente en mi vida, es una tarde más como muchas otras en las que solo me puedo conformar con la esperanza de verte después, abriendo la puerta de esa vieja habitación, la cual tu ya conoces demasiado bien; esperare el andar cansado de tu vida para transformarlo por un amor verdadero que te profeso sellando este secreto amor con todos aquellos besos que te debo por cuestiones de abandono temporal. Ahora esperare que pase este repentino frio invernal, para amarte muchas tardes más, siempre en secreto hasta que la cobardía nos abandone y podamos pertenecernos definitivamente.
Tu cuerpo es esa dulce adicción que a cada momento se hace indispensable para no querer dejar de respirar, somos ajenos, lo se más que nadie y aun así quisiera que pudiéramos pertenecernos sin la condición de este tiempo que transcurre de manera eficaz cunado estamos juntos; cuando realmente nos amamos de una manera verdadera.
Hay tantos sueños que contarnos y tantas camas por recorrer entre nosotros que la espera para poder encontrarnos es interminable, es una lastima no haber empezado este peligroso juego de enamorarnos mucho antes de que nos diéramos cuenta cuanto queremos estar juntos, es curioso como funciona el destino, que caso tendría hacer que nos encontráramos, nos amaramos para solo después de una manera brutal e infalible hacer que nuestra historia se perdiese en la indiferencia de aquellos que se niegan al amor.
Puedo ver en tus ojos lo mucho que quisieras permanecer entre mis brazos siempre, y tu sabes que en la calidez de mis manos se encuentra esta verdad de no quererte dejar ir más, que otra cosa nos podemos ofrecer amor mío que no sean solo instantes en que el mundo se detiene para observar nuestros más secretos encuentros, para ser cómplice del amor escondido que cargamos con desventura; es en esos momentos en que no importan tu otros amores, los otros besos regalados por costumbre, por esa maldita costumbre de querer por tradición.
Hoy te espero como muchas otras tardes, en que en la soledad de mis manos añoran la calidez de tu cuerpo, ese cuerpo perfecto y hermoso que encaja perfectamente en mi vida, es una tarde más como muchas otras en las que solo me puedo conformar con la esperanza de verte después, abriendo la puerta de esa vieja habitación, la cual tu ya conoces demasiado bien; esperare el andar cansado de tu vida para transformarlo por un amor verdadero que te profeso sellando este secreto amor con todos aquellos besos que te debo por cuestiones de abandono temporal. Ahora esperare que pase este repentino frio invernal, para amarte muchas tardes más, siempre en secreto hasta que la cobardía nos abandone y podamos pertenecernos definitivamente.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
........de amor
La urgencia mutua de nuestros cuerpos se escapa de nosotros igual que la luna abandona nuestros más profundos sueños, es inevitable pensar en nosotros sin que surja una inmisericorde separación; de que manera es posible continuar con una historia que ni siquiera ha empezado, es como querer detener una lluvia en un día soleado.
El deseo de tener tu cuerpo a mi lado se agota igual que la vieja botella de whisky que sostengo en mi mano, es incierto el camino que recorremos tú y yo, eso si en verdad existe un “tú y yo”. Nuestra farsa del amor se dibuja con el humo de los cigarros de cualquier viejo bar, nuestros besos tienen el sabor de la amarga despedida que día con día nos profesamos, esa misma despedida que nos alienta para el encuentro de un día más, de noches en que sostienes mi rostro y con palabras certeras me dice: “creo que no te amo más” mientras mi mirada soberbia y arrogante te mira fijamente y sosteniendo tu mano es entonces cuando te digo: “y yo creo que ya no te necesito más”, que juego más estúpido es este, el de despreciarnos cuando en el fondo ambos sabemos lo que esconden nuestros corazones. Ese mismo sentimiento que sentimos en lo más profundo de nuestras entrañas cuando nos entregamos en aquel primer beso, que habría sido de nosotros si por equivocación del destino nunca nos hubiésemos encontrado; tal vez ahora yo seguiría pagando mas rondas de ron y durmiendo con mujeres hermosas, que recostadas en mi pecho me recordarían que ya ha pasado una hora y que es tiempo de pagar y dejar la habitación, mientras tanto tu continuarías coleccionando noches impregnadas de lujuria al lado de todos aquellos hombres que durante las noches de interminables danzas te habrían acechado hasta lograr poseerte en cuerpo más no en alma.
Es una lástima que la monotonía del amor se haya apoderado de nosotros, tal vez se el amor un sentimiento que se debiese evitar o al menos sustituirlo por la locura, de esa manera evitaríamos el tratar de una forma estúpida el morir por alguien más. Por el momento, intoxicado de ti, tratare desesperadamente de amarte hasta el punto de llegar a morir por ti.
El deseo de tener tu cuerpo a mi lado se agota igual que la vieja botella de whisky que sostengo en mi mano, es incierto el camino que recorremos tú y yo, eso si en verdad existe un “tú y yo”. Nuestra farsa del amor se dibuja con el humo de los cigarros de cualquier viejo bar, nuestros besos tienen el sabor de la amarga despedida que día con día nos profesamos, esa misma despedida que nos alienta para el encuentro de un día más, de noches en que sostienes mi rostro y con palabras certeras me dice: “creo que no te amo más” mientras mi mirada soberbia y arrogante te mira fijamente y sosteniendo tu mano es entonces cuando te digo: “y yo creo que ya no te necesito más”, que juego más estúpido es este, el de despreciarnos cuando en el fondo ambos sabemos lo que esconden nuestros corazones. Ese mismo sentimiento que sentimos en lo más profundo de nuestras entrañas cuando nos entregamos en aquel primer beso, que habría sido de nosotros si por equivocación del destino nunca nos hubiésemos encontrado; tal vez ahora yo seguiría pagando mas rondas de ron y durmiendo con mujeres hermosas, que recostadas en mi pecho me recordarían que ya ha pasado una hora y que es tiempo de pagar y dejar la habitación, mientras tanto tu continuarías coleccionando noches impregnadas de lujuria al lado de todos aquellos hombres que durante las noches de interminables danzas te habrían acechado hasta lograr poseerte en cuerpo más no en alma.
Es una lástima que la monotonía del amor se haya apoderado de nosotros, tal vez se el amor un sentimiento que se debiese evitar o al menos sustituirlo por la locura, de esa manera evitaríamos el tratar de una forma estúpida el morir por alguien más. Por el momento, intoxicado de ti, tratare desesperadamente de amarte hasta el punto de llegar a morir por ti.
Amor Condusse Noi Ad Una Morte
Amar es una angustia, una pregunta,
una suspensa y luminosa duda;
es un querer saber todo lo tuyo
y a la vez un temor de al fin saberlo.
Amar es reconstruir, cuando te alejas,
tus pasos, tus silencios, tus palabras,
y pretender seguir tu pensamiento
cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas.
Amar es una cólera secreta,
una helada y diabólica soberbia.
Amar es no dormir cuando en mi lecho
sueñas entre mis brazos que te ciñen,
y odiar el sueño en que, bajo tu frente,
acaso en otros brazos te abandonas.
Amar es escuchar sobre tu pecho,
hasta colmar la oreja codiciosa,
el rumor de tu sangre y la marea
de tu respiración acompasada.
Amar es absorber tu joven savia
y juntar nuestras bocas en un cauce
hasta que de la brisa de tu aliento
se impregnen para siempre mis entrañas.
Amar es una envidia verde y muda,
una sutil y lúcida avaricia.
Amar es provocar el dulce instante
en que tu piel busca mi piel despierta;
saciar a un tiempo la avidez nocturna
y morir otra vez la misma muerte
provisional, desgarradora, oscura.
Amar es una sed, la de la llaga
que arde sin consumirse ni cerrarse,
y el hambre de una boca atormentada
que pide más y más y no se sacia.
Amar es una insólita lujuria
y una gula voraz, siempre desierta.
Pero amar es también cerrar los ojos,
dejar que el sueño invada nuestro cuerpo
como un río de olvido y de tinieblas,
y navegar sin rumbo, a la deriva:
porque amar es, al fin, una indolencia
Xavier Villaurrutia
martes, 21 de septiembre de 2010
Tenía ganas de hablarte
Tenía ganas de hablarte,
de contarte mis más íntimos secretos
revelándote lo que se esconde debajo de mi ser;
es inútil esta espera en la que no llegas
en la que a cada minuto sin ti,
mantengo este respirar pausado y lento.
La desesperanza que habita dentro de nosotros
se vuelve relevante en nuestras vidas, es cierto,
de contarte mis más íntimos secretos
revelándote lo que se esconde debajo de mi ser;
es inútil esta espera en la que no llegas
en la que a cada minuto sin ti,
mantengo este respirar pausado y lento.
La desesperanza que habita dentro de nosotros
se vuelve relevante en nuestras vidas, es cierto,
que podría esperar toda mi existencia por ti;
lo que no puedo hacer,
es prolongar este adiós inminente,
aquella despedida que finalmente
lo que no puedo hacer,
es prolongar este adiós inminente,
aquella despedida que finalmente
se presenta entre nosotros.
He pasado tantas noches esperando tus caricias,
otros tantos días inventando conversaciones
que como un loco, siempre parecen monólogos;
este andar cansado de mi alma errante
He pasado tantas noches esperando tus caricias,
otros tantos días inventando conversaciones
que como un loco, siempre parecen monólogos;
este andar cansado de mi alma errante
se hace cada vez más pesado
es como si propia alma negara su existencia,
porque que alma se puede considerar como tal
cuando carece de corazón y esperanza;
aquella vieja esperanza de que por un segundo
tan solo por un segundo, tu mano sostuviera la mía.
es como si propia alma negara su existencia,
porque que alma se puede considerar como tal
cuando carece de corazón y esperanza;
aquella vieja esperanza de que por un segundo
tan solo por un segundo, tu mano sostuviera la mía.
Soldier of love
Baja tus armas, y ríndete a mí
Baja tus armas, y ríndete a mí
Baja tus armas, y ámame pacíficamente
Usa tus brazos para abrazar y complacer
Yo soy quién tanto te ama
No hay razón para que declares, guerra
a quién tanto te ama
Así que olvídate de los otros chicos,
porque mi amor es verdadero
Salí de tu campo de batalla
Baja tus armas, y ríndete a mí
Baja tus armas, y ámame pacíficamente
Usa tus brazos para abrazar y complacer
Así debe ser
Las armas que estás usando me están
Lastimando demasiado
Pero algún día te vas a retirar
Porque mi amor, nena,
Es el más sincero que alguna vez tendrás
Soy un soldado de amor, que es difícil derrotar
Baja tus armas, y ríndete a mí
Baja tus armas, y ámame pacíficamente
Usa tus brazos para abrazarme fuerte, nena
no quiero pelear nunca más
Oh Nena, baja tus armas
Por favor nena baja tus armas.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Las palabras que llenan tu olvido.

Que se puede escribir cuando las ganas y las fuerzas lo abandonan a uno, tal vez pueda enunciar al amor, el odio, la tristeza que guardo en mi corazón y la cual aparto solo para mi, sobre la soledad que ronda tu cuerpo en las noches en que gozas en otros brazos, sobre las palabras mudas que pronuncio a solas, realmente no sé sobre que escribir cuando las ganas lo abandonan a uno, cuando no quieres hacer otra cosa que cerrar los ojos, dejar que la soledad se apodere de uno y no hacer más nada. Sobre que se puede hablar cuando las palabras mismas se niegan, se esconden y desvanecen en el olvido, a veces dentro de esta sublime nostalgia que me arropa me han dado ganas de dejar todo de una vez y para siempre, otras tantas de continuar escribiendo versos impregnados de tu ausencia.
De que manera uno puede permanecer impasible ante tanta soledad, de que forma uno se puede convertir en un ser jodidamente especial y al mismo tiempo, en miserablemente necesitado para otros, de ambas formas posibles, no hay manera alguna de escapar. Son tantas noches queriendo gritar tu nombre con los labios cerrados, demasiado vacío volcado sobre un mismo corazón; sobre la misma incertidumbre de no querer permanecer a tu lado y al mismo instante el miedo de alejarse definitivamente de tus brazos; las ganas que tengo de extrañarte a diario se me escapan una a una después de mirarme al espejo y darme cuenta que sin ti estoy realmente cada vez peor, y creo que eso realmente me empieza a gustar, el disfrutar de mi soledad sin ti.
Los gritos desahuciados del silencio que lentamente recorren cada uno de mis sentidos, interrumpiendo mis deseos suicidas, es entonces que recuerdo que no tengo más intención alguna de querer escribir sobre este amor bizarro que aun siento por ti, o es tal vez las mismas ganas de no quererte dejar descansar son las mismas que hoy me traen hasta tu olvido, queriéndote aun más. Así son mis palabras de amor cuando tu olvido ha llegado.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Involuntariamente
Separaciones inevitables que habitan dentro de nuestro olvido, que nos causan locura temporal o permanente según uno pueda sentir la terrible realidad del adiós; que tanta razón existe en decir que uno empieza a valorar todo aquello que se ha perdido, lo que ya de ninguna manera podrá volver a ser igual. Nuestra encarecida existencia se podría resumir en perdidas, de un modo u otro se estropean nuestros más apacibles instantes.
Nos llenamos de soledad y resentimientos guardados en el lugar exacto donde habita toda nuestra nostalgia, nos reservamos las lágrimas para nuestra propia compasión, creemos amar de manera verdadera con una sonrisa disfrazada. Deberíamos perder todo lo que realmente amamos en un solo instante, de manera permanente para realmente abrir los ojos y darnos cuenta de realidades que ignoramos a través del tiempo, que nos negamos a reconocer.
El miedo sea tal vez la manera más pura de conocer todo aquello que en verdad nos importa perder, he pasado demasiado tiempo teniendo miedo de mil cosas, negando mis verdadera naturaleza, encarcelando todo el amor y odio que puedo llegar a sentir, he caído en la derrota del mundo que me rodea, creo que me he convertido en una maquina más, en ser como tantos que debe amar a ciertas horas y regalar besos a determinado tiempo, se me ha olvidado mirar el cielo ya sea que este se encuentre totalmente nublado o con incontables estrellas las cuales de manera involuntaria muestran caminos ocultos para los viajeros errantes.
He tratado de caminar los senderos más solitarios tratando de encontrarme y solo he hallado la incertidumbre de mi existencia, dudas que desgastan el maltrecho corazón con el cual me toco vivir, tirando palabras que se pierden en la profundidad de la nada, regalando miradas a los ojos cerrados de mis incontables amores, he tomado el licor necesario como para perder la razón y todo ha sido en vano; solo conservo la fuerza necesaria para dejar de recordarte y extrañarte en cada momento de felicidad, que como siempre, arruino con mi manera involuntaria de pensar en ti.
Nos llenamos de soledad y resentimientos guardados en el lugar exacto donde habita toda nuestra nostalgia, nos reservamos las lágrimas para nuestra propia compasión, creemos amar de manera verdadera con una sonrisa disfrazada. Deberíamos perder todo lo que realmente amamos en un solo instante, de manera permanente para realmente abrir los ojos y darnos cuenta de realidades que ignoramos a través del tiempo, que nos negamos a reconocer.
El miedo sea tal vez la manera más pura de conocer todo aquello que en verdad nos importa perder, he pasado demasiado tiempo teniendo miedo de mil cosas, negando mis verdadera naturaleza, encarcelando todo el amor y odio que puedo llegar a sentir, he caído en la derrota del mundo que me rodea, creo que me he convertido en una maquina más, en ser como tantos que debe amar a ciertas horas y regalar besos a determinado tiempo, se me ha olvidado mirar el cielo ya sea que este se encuentre totalmente nublado o con incontables estrellas las cuales de manera involuntaria muestran caminos ocultos para los viajeros errantes.
He tratado de caminar los senderos más solitarios tratando de encontrarme y solo he hallado la incertidumbre de mi existencia, dudas que desgastan el maltrecho corazón con el cual me toco vivir, tirando palabras que se pierden en la profundidad de la nada, regalando miradas a los ojos cerrados de mis incontables amores, he tomado el licor necesario como para perder la razón y todo ha sido en vano; solo conservo la fuerza necesaria para dejar de recordarte y extrañarte en cada momento de felicidad, que como siempre, arruino con mi manera involuntaria de pensar en ti.

MANUAL PARA SALVAR EL ODIO
Cuando ella o él te dejen, no perdones,
niégate a comprenderlo.
Cultiva bien tu odio, nunca seas
generoso en palabras o en olvido.
Cuando ella o él te dejen, nunca digas
adiós, o qué vamos a hacerle.
Maldice cada letra de su nombre.
Y júrale odio eterno mirándole a los ojos.
Cuando ella o él te dejen, nunca creas
ni justificaciones ni promesas
y busca las palabras más hirientes
el insulto más infame que conozcas.
Cuando ella o él te dejen, nunca juegues
a ser Rick perdido en Casablanca.
Provoca llanto, dolor, remordimientos
y que el adiós te corte igual que una cuchilla.
Porque cuando ella o él te dejan, habrá alguien
tarde o temprano esperando en otra esquina
y volverán a gozar en otros brazos
y dirán ‘te amo’. Y ‘ven, dámelo todo’.
Y olvidarán. ¿Para qué, entonces,
mentir? Que ella o él se lleven
-aunque dure bien poco- nuestro odio
igual que una bandera. Para siempre.
JULIO CORTAZAR
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Resentimiento
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Solo queria escribir

El día de hoy mi alma quiso escribir
y ha tenido que utilizar mis manos,
manos que de una manera imperfecta
intentan traducir lenguas extrañas;
pero, ¿qué caso tienen escribirlas?
sabiendo de sobra que aquellas palabras
se perderán dentro del eco del olvido,
ahí en donde nadie podrá escucharlas
en donde sus gritos, desesperados,
se ahogaran en la agonía de la desesperanza,
ya que es el mismo lugar donde habita la soledad.
La nostalgia de las noches de luna
y la tristeza de los días soleados,
provocan heridas incurables de ausencia;
de empezar a extrañar lo que no imaginamos perder
y que ahora, en este preciso momento,
desesperadamente se intenta recordar.
El tiempo recorre lento dentro de mis manos
haciendo pausas interminables de olvido ,
mientras que el destino baila suave,
muy suavemente con la muerte, que impaciente,
solo espera robar el suspiro del último adiós.
y ha tenido que utilizar mis manos,
manos que de una manera imperfecta
intentan traducir lenguas extrañas;
pero, ¿qué caso tienen escribirlas?
sabiendo de sobra que aquellas palabras
se perderán dentro del eco del olvido,
ahí en donde nadie podrá escucharlas
en donde sus gritos, desesperados,
se ahogaran en la agonía de la desesperanza,
ya que es el mismo lugar donde habita la soledad.
La nostalgia de las noches de luna
y la tristeza de los días soleados,
provocan heridas incurables de ausencia;
de empezar a extrañar lo que no imaginamos perder
y que ahora, en este preciso momento,
desesperadamente se intenta recordar.
El tiempo recorre lento dentro de mis manos
haciendo pausas interminables de olvido ,
mientras que el destino baila suave,
muy suavemente con la muerte, que impaciente,
solo espera robar el suspiro del último adiós.
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